Desde la eutimia II

No me he equivocado. He sufrido un brote psicótico. Dejo de culparme. No tiene sentido que, además de todo el sufrimiento que conlleva, me fustigue. Suelo ser sincera y hablar de mi enfermedad. No lo hice con todas las personas de mi entorno. Confiaba en que esta vez podría hacer frente a las señales que me indican que estoy yendo hacia la manía. No pude verlo, llegué hasta lo más alto. Antes me había enamorado. ¿Sabéis cuan parecido es el estado de enamoramiento y el de hipomanía? No es fácil distinguirlo y yo me había enamorado. Crecía y crecía en mí la fantasía, el deseo por vivir lo que quería, y sentía que podía conseguirlo. Cuando me di cuenta estaba actuando como presa del trastorno bipolar, bueno, sólo una parte de mí se dio cuenta, la que pedía ayuda psiquiátrica. Otra parte de mí seguía con otra historia. Subidas y bajadas, consciencia e inconsciencia. Hice cosas que no debía, dije cosas que no quería. Pasaron meses. Ingresé tres veces.

He vuelto sin perder el rumbo. Abro los ojos y el corazón y me abrazo. No me victimizo pero sí confirmo mi fortaleza. No es fácil. Quienes lo sepáis decídmelo, ¿A que no lo es?

No se elije.

No se puede cambiar.

Pero sí aprender. Ahora sé más de mí. Ahora puedo pensar que no volverá a pasar. ¿Pero quién me da tal seguridad?

Ya pensé que tenía la ecuación y las emociones volvieron a pintar mi futuro a su antojo. Entonces sí: he sufrido un brote psicótico pero también me he equivocado, rectifico.

¿Quién sabe si podría volver a ocurrir?

Ahora estoy sin trabajo, han cambiado algunas de mis relaciones. Pacientemente espero que las cosas se arreglen. Espero ser capaz de reconducir esta situación. De la noche a la mañana eres otra… ¿Lo soy?

Esto es un proceso que empieza y acaba. En mi estado eutímico soy una persona comprensiva y atenta, trabajadora e implicada, con ganas de aprender y sobre todo intento ser cada vez mejor persona. ¿Me he de sentir en la mierda por haber sufrido un brote de mi enfermedad?

Venga… Que ya han pasado lo reyes magos y ni carbón que he visto…