Cero contenciones

« Por contención física y/o mecánica se entiende la utilización de un dispositivo físico y/o mecánico para restringir los movimientos de una parte del cuerpo, o de su totalidad…»

¿POR QUÉ LUCHAMOS?

Durante un brote psicótico cambia nuestra concepción de ver el mundo, es decir, nuestra percepción, nuestra realidad. Pero esto nuestra sociedad no lo entiende…

Manías, gustos, vicios, conflictos…

Somos capaces de sentirnos identificadas con otras personas, nos identificamos debido a la experiencia de nuestras emociones y en relación a lo que en el pasado percibimos a través de los sentidos. Sólo comunicándonos podemos conocernos y para conocernos a nosotras mismas hemos de hacer un exhaustivo auto-análisis de lo que somos ahora en relación al pasado, porque es lo que nos marca, lo que explica nuestras cicatrices.

Te cubren con un pijama, te aíslan de tu entorno, te anestesian y te atan.
Despiertas desconcertada, desorientada e inmóvil. ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Dónde estoy? ¿Quién hay ahí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Una persona que está viviendo un brote psicótico tiene otra consciencia de la realidad, sólo entiende, en ese momento, la suya; que se embarca en un pasado, presente y futuro, sin distinción. Vive el ahora como una auténtica noria de ideas que la acorralan en un callejón sin salida, puesto que el final de su amarga historia acaba entre sábanas blancas. La historia cambia pero, el final, siempre es el mismo.
¿Cómo vamos a aprender de esa manera? Castigo, «culpa», castigo… ¿Es esa una forma de enseñar? ¿Por qué se nos juzga?

Retrocedemos a marchas forzadas.
Lo que necesitamos en esos momentos es apoyo y comprensión, y nuestro sistema sanitario nos ofrece todo lo contrario. Nos materializan, nos cosifican. Tapan nuestras cicatrices con un pijama y nos castigan sin ni siquiera explicar cuál ha sido nuestro «pecado».

¡Alarma!
Me atan
Cadenas
Que matan