De los errores se aprende

He vuelto a viajar. He vuelto a alejarme de la realidad. Siento que las consecuencias de esto no sean sólo para mi y agradezco haber tenido la ayuda y el apoyo de mi entorno para que éstas hayan sido diferentes a las que hubieran sido en el caso de haber estado yo sola.

Es mi responsabilidad cuidarme y cada vez me conozco mejor. Cada experiencia que he tenido en la vida ha sido diferente y de cada una he aprendido. He tropezado con muchas piedras… Eran parecidas pero no eran la misma.

Las sustancias ilegales me llevan a paraísos prohibidos de los que es difícil salir. Me gusta evadirme de esta realidad que, a veces, tan dura se hace. El pensamiento me persigue. No consigo vivir el ahora. Quizás necesitaba caer esta vez para darme cuenta de que puedo conseguir lo que necesito con esfuerzo y perseverancia y que con mi motivación será suficiente. A sabiendas de que este tipo de sustancias me hacen viajar de manera desmesurada, las he vuelto a probar. No me arrepiento ni me siento irresponsable porque ahora no sabría lo que sé sin haberlo vivido.

Me he dado cuenta de que había cometido un error cuando estaba teniendo dificultad para conciliar el sueño. Me asusté y hablé con mi psiquiatra. Ya estaba en un momento demasiado avanzado del proceso como para que su receta fuera efectiva, pues no conseguía dormir. Así, fueron pasando los días y yo iba dejándome llevar cada vez más hacia esa parte de mí que me enseña que hay una especial conexión con el todo que en mi día a día no soy capaz de ver. De repente me encontré con un mundo de verdades, de sentimiento, de amor… Y yo, sin saber que eso es sólo una ilusión, quise encontrarle los tres pies al gato.

Al final todo quedó en un brote psicótico.