El trabajo os hará libres

¡Qué barbaridad!
Esclavos del siglo XXI,
como grita Evaristo
en su grupo «Gatillazo»

Yo he perdido mi trabajo.
Las relaciones sociales son difíciles de mantener
cuando llega la manía de esta enfermedad
que me atormenta.

Llega la rabia,
el sabor de docenas de cigarros,
la manía,
la ruptura social,
acontecimientos inconscientes,
vergüenza y verdad.

Señorías,
¿Cómo puedo vivir yo así?
Estoy sola,
nadie me alimenta,
como mierda y engordo,
me parezco más a una foca que a un lobo.

He perdido mi trabajo,
nadie entiende
que en un cerebro
la proporción de químicos
puede ser inexacta,
que necesito pastillas para dormir
que lo que quiero es vivir cien años,
cien años de soledad,
lo dice Neruda,
lo dice Sabina,
pero en diferentes rimas y contextos.

¿Cómo puedo vivir así?
Mi cuerpo me aplasta,
los quehaceres me invaden
y no puedo hacer nada.
Me entra el tejado por la casa
y veo ruinas en brasas.

Me asfixio con tanta incertidumbre.
No sé si mañana volveré a sufrir un brote,
y no tengo trabajo constante
porque mi enfermedad no me lo permite.

¿Quién va a pagar la luz y el agua?
¿Quién le explicaré a mi casero que soy insolvente?
¿El banco?
Vaya…

Necesito ser reconocida,
necesito que estas palabras lleguen
a quien tenga que decidir si estoy o no discapacitada.
¡No puedo trabajar!
La olanzapina llena mis músculos de agujetas
¡Y no hago nada!
¡No puedo cambiar mis ritmos!
¿Cambia el Sol?
¿Cambia la luna?

Es su cara oculta la que describe mi enfermedad:
Magnetismo asegurado
de hormonas y neurotransmisores
que no me dejan ver más allá de mi nariz
que me vuelcan en el cazo del egoísmo y el sin sentir.

Ayúdenme, por favor,
la vida no me lo pone fácil:

He luchado contra leones
me he agarrado a las sombras
he vivido el miedo, el terror,
y me he escondido cual avestruz.

No soy nada,
no soy nadie,
sólo tengo a mi familia,
que es pobre
por el dinero,
pero no por lo que dice.

Sentimos,
nos abrazamos,
nos miramos a los ojos,
compartimos vasos y platos.
Nos sobra el amor,
pero nos falta algo…

¿Dinero?

Puaj!

¡¡Capitalismo de estado!!