Querido psiquiatra

¿Quién soy?

Sólo puedo decir:

Gracias por confiar en mí.

Ahora yo también lo hago, porque también confío en ti. En tu saber como médico y en tu exigencia como profesional.

Intentas no drogarme más de la cuenta y eso me ha ayudado a saber estar presente en cada momento. Hasta estando medio-inconsciente, he sabido hacer (con la colaboración de la gente cercana) lo que debía hacer. Gracias a todas las personas involucradas en esto.

¿Qué he sabido hacer?

Pedir ayuda cuando lo necesitaba

Las ideas de mi mundo se entrelazan y en mi mente forman un conjunto que lleva a la supuesta vida plena que es al final la manía: un brote psicótico. Ahí estaba yo para contarlo y comprender que algo iba mal y necesitaba ayuda.

Aceptar la medicación

La olanzapina me sienta genial cuando mi mundo se me escapa de las manos. Ya no le hago ascos. Sé que es lo que necesita mi cuerpo, mi cerebro.

Entender que el cerebro no es la mente

He hecho un arduo trabajo de psicoanálisis para comprenderme. En cada brote que he tenido he lanzado al aire montones de ideas que reflejaban mis necesidades psicológicas. Las he trabajado y las trabajo. Estoy en continuo aprendizaje. Quiero saber más de mí. Necesito ser mejor persona. Entenderme a mí y a mi ambiente para saber quién soy, que es lo que más he ido buscando todo este tiempo.

Quererme

Mi enfermedad mental no soy yo. Yo no elijo ser inconsciente. Por eso cuando lo estoy pido ayuda. Me acepto como soy porque sino sería otra.

Aprender

He vivido el pasado y ahora estoy en el presente. Todo lo que ha pasado ya ha pasado. Me responsabilizo de todo aquello que está en mi mano, borro culpas y tacho culpables, perdono y me perdono. Me libero de las cargas. Vivo con ilusión poder seguir subiendo montañas.