SALIR DE UN BROTE

INSEGURIDAD, DECEPCIÓN, INTERROGANTES , AUTOESTIMA…

¿Cómo me pueden ayudar

las personas cercanas

para que después de un brote

no decaiga mi ser?

Primero hablaré sobre qué es para mí un brote psicótico según mi experiencia.

Un brote psicótico es una huída de la realidad de nuestra mente consciente, un viaje lejos del presente, un barullo de ideas, a veces, desordenadas. No se puede comprender desde fuera, pero sí acompañar a la persona que lo está viviendo para que sea sólo una experiencia más en su vida. Gracias a todas esas personas que sabéis acompañar porque de no ser así no seríamos capaces de sacar ninguna conclusión al respecto de nuestra situación. Yo he tenido esa suerte. A mi me han aguantado en casa días enteros estando maníaca (que es así como se conoce este estado) y he gritado, he llorado, me he fundido con la naturaleza, he activado mi sexto sentido y he creído lo increíble sin hacer de tripas corazón.

He sacado millones de ideas de mi «cabeza» y las he inmortalizado en montones de libretas. Me han dejado desahogarme hasta que ha sido necesaria ayuda psiquiátrica, pues la mente no tiene límite, y no nos podemos desapegar tanto de la realidad, más, teniendo ya una etiqueta y, lo más importante, por el miedo a no volver.

Yo he pasado por más de varios brotes y sí, todos ellos han sido experiencias delirantes, pero repasándolos y analizándolos he comprendido que tenía mucho que decir, que tenía mucho guardado aquí adentro y necesitaba sacarlo. Han sido, la mayoría, un reseteo para mi ser, la calma después de la tormenta, un alivio, un descanso. Es como ir estreñida durante varias semanas y de repente:

– Ppppppprrrrrrrrfffffsssh…!! – cagas.

De verdad, hay que analizar.

En algunos sólo me he hecho preguntas, me he perdido sin respuestas, me he impregnado de conciencia sin saber lo que es, me he sentido unida al mundo considerándolo como un todo. La causa y su efecto y la casualidad; la experiencia y la ciencia; la religión, Dios; el mundo, la sociedad, el maltrato, la diversidad; ser o no ser… Conceptos amontonados y desordenados. Ansiosa, energética y audaz. No obstante, siempre he acabado en un hospital y me han atado de pies y manos en demasiadas ocasiones, total, por ir en busca de la verdad. ¡Mi verdad!

Necesitamos conocernos. No voy a hablar sobre los hospitales, ya tenemos grupos sociales puestos en marcha para luchar por nuestros derechos. Lo que yo quiero es pasar al segundo plano, como preguntaba al principio: ¿Cómo nos pueden acompañar después de un brote?

Lo que quiero ahora es sentirme segura y consciente de que todo lo que queda por delante puede ser maravilloso si me cuido, teniendo en cuenta mi experiencia. Lo que me gustaría es que, las personas que me rodean y saben lo que me ha pasado, amortigüen mi caída, puesto que estoy en una pequeña burbuja de euforia. Tengo la auto-estima más alta que nunca, siento que he sanado mis conflictos internos y los que no están sanados sé cuáles son. Estoy tranquila y contenta, y me gustaría que eso no cambiara. No sé si estoy siendo realista o me estoy yendo por las ramas. Necesito acompañamiento y reconocimiento. Me gustaría al menos notar unas palmaditas en la espalda y una voz que diga:

-Claro que sí, Sonia. Tenías que sacar todo eso que llevabas dentro, necesitabas salir de esta realidad para entender la tuya.

Infinitas gracias a las personas que lo hacéis posible. Sois muy grandes de corazón.